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Las lágrimas no vienen del pañuelo


Por Tomas Fonseca (@tomfonseca)
La Columna

Se avecinan las últimas fechas de los diferentes campeonatos de nuestro querido ascenso. Momentos de definiciones y partidos claves asoman en el horizonte más próximo. El mundo del fútbol revolucionado y movilizado. El panorama de cierre de los torneos está pintado por clubes que se juegan su historia, árbitros puestos en la mira, jugadores y cuerpos técnicos bajo presión, dirigentes tensionados e hinchas con las pasiones más latentes que nunca.

Concluye la temporada y algunos pocos, los elegidos, los que hicieron las cosas de forma correcta sostenidamente en el tiempo, obtendrán reconocimiento, trascendencia y se catapultaran hacia el olimpo de la idolatría.

Pero en la otra orilla, estarán depositados aquellos que se verán invadidos por la decepción y la derrota. El sentimiento del objetivo no cumplido y el vacío aparecerán como una herida de difícil sanación.
   
Por un lado, la búsqueda por ser campeón y/o lograr un ascenso, situaciones que generan expectativas e ilusiones. Por el otro, la disputa en la zona baja, que subsume todo a la tónica de la incertidumbre, la duda y el miedo.

La tabla de los promedios, que por una mala campaña embarga la salud futbolística de los equipos por el curso de tres años, está más apretada que nunca en la Primera “C” y en la Primera “D”.

En la cuarta categoría del fútbol argentino, y con dos fechas por disputarse, son varios los equipos que intentan escapar a la caída.

L.N. Alem y Sacachispas son los más complicados. Si el torneo culminase hoy, jugarían un partido desempate para dirimir quien baja a la “D” y quien juega la promoción. Luego se ubican Luján y El Porvenir a 4 y 5 puntos respectivamente. Para tener en cuenta: En la última fecha se enfrentarán los de la “Basílica” (Luján) y los “Lecheros” (L.N. Alem), en un cruce que puede ser nodal en lo que al descenso atañe. Algunos escalones por encima, pero mirando de reojo, esta el histórico Deportivo Español. Divide por una sola temporada puesto que viene de la Primera “B” Metropolitana y salvo una catástrofe, esta prácticamente salvado.

En la última divisional del futbol organizado por AFA, la difícil y ardua Primera D, la batalla en la parte baja de la tabla tiene un condimento diferencial con el resto de los certámenes: el último en el promedio queda desafiliado por un año, es decir, se queda sin poder participar oficialmente por una temporada. En esta situación esta Puerto Nuevo de Campana, quien ya se prepara para ingresar a las canchas en la 2012/2013.

En los 6 puntos que restan por jugarse, sólo dos clubes tienen posibilidades de desafiliar. Sportivo Barracas, hoy último y Deportivo Paraguayo, anteúltimo, definirán con exclusividad la batalla por evitar el destierro futbolístico.

Va llegando el final. La pelota rodará y en cada cancha, en cada jugada, pase, salto a cabecear, gol errado o convertido, se pondrá en juego la oportunidad de eludir o no, la mas profunda tristeza deportiva que se puede conocer en el futbol: el descenso. 

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