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Un debut prometedor

El Gallo y el Milrayitas no se sacaron ventajas. 


Por Matias Colinas
@cdmatias

Deportivo Morón y Los Andes igualaron sin goles en el Urbano en el comienzo del torneo. El Gallo jugó buena parte del partido con 10 jugadores y dejó una aceptable imagen. Por el lado del milrayitas, no se animó a ganarlo cuando pudo.

Para Morón y para Los Andes la temporada 2012/13 no admite equívocos. Tras una campaña sumamente floja y un promedio que apremia, los dos se reforzaron muy bien y prometían un gran partido en la previa. Sin embargo, la progresión del partido los llevó a conformarse con una unidad que le sentó mejor a la visita.

Los locales mostraron un buen andar en la primera parte. En lo táctico, Granero se complementaba con Cabrera y dañaba sobre el sector derecho; Pagano mostraba cosas interesantes por su andarivel izquierdo, Abila hizo muy bien las veces de pívot y Cristian González respondía con una solvencia asombrosa cuando se lo requería en defensa. Del lado de los milrayitas, todo dependía de lo que Aldo Vizconti pudiera hacer en soledad.

En lo que a situaciones refiere, a los tres minutos Akerman, quien recibió un buen centro de Juarez, cabeceó cerca de la valla de Díaz. Sobre los once, Granero tomaba un rebote y sacaba un remate fortísimo que obligó al arquero visitante a una tapada formidable. En el último cuarto de hora se dio la acción más clara: Akerman, tras asistencia de Abila, definió de zurda al cuerpo del guardameta en su único mano a mano. Salvo por algún remate desviado Vizconti, solo había un equipo en la cancha.

El punto de quiebre del partido se produjo a los 41 minutos. Pagano le propinó un codazo infantil a Zeballos, que le valió la expulsión. Desde ese momento, el partido entró en un letargo del cual no saldría más.

Adentrados en la segunda mitad, uno esperaba que los de Lomas inclinen la balanza al disponer de superioridad numérica. Sin embargo, su única herramienta fueron los pelotazos para el 9. Por su parte, Salvador Daniele resignó peso ofensivo: reemplazó a Akerman por Espinoza, Messera pasó a jugar junto a Granero y Zúñiga, quien exhibió más despliegue físico que fútbol. Salvo por un remate de éste en el comienzo o un clarísimo penal no sancionado de Granero, se podría decir que al encuentro le sobraron 50’.

Dóvalo, de discreto arbitraje, señaló el final. Tras mucho tiempo, el gallo se iba con aplausos de la cancha. La gente se fue ilusionada porque vio fútbol y entrega en sus jugadores. A pesar de que el presente apremia por los promedios, el futuro aparenta alentador con rendimientos como el de ayer. Sólo el tiempo dirá para qué está realmente el Club Deportivo Morón.

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