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HACIA EL OLIMPO


Foto: Telam

Por Tomas Fonseca 
La Columna

"En Latinoamérica la frontera entre el fútbol y la política es vaga. Hay una larga lista de gobiernos que han caído o han sido derrocados después de la derrota del equipo nacional"  - Luis Suárez. [1]

Desde mediados del Torneo Clausura 2012 de Primera División, que la suerte de Olimpo de Bahía Blanca en la categoría elite del fútbol argentino estaba prácticamente echada. Las matemáticas estiraron la agonía (y también la esperanza) hasta las jornadas finales, pero la gesta de salvar del descenso al equipo del sur de la provincia de Buenos Aires era de inmensa dificultad.

Con el promedio asfixiando y apretando con toda su fiereza, donde el equipo daba pocas respuestas futbolísticas y con los hinchas al límite de su paciencia, desembarcó en la conducción técnica Walter Perazzo. El objetivo inmediato era intentar realizar un milagro y mantener al “Aurinegro” en la A, pero trascendiendo de este desafío urgente, la dirigencia optó por pensar a largo plazo y ofrecerle al entrenador quedarse como técnico aun si el equipo perdía la categoría. La propuesta, lamentablemente poco común en estas latitudes, intentaba comenzar a construir el proyecto de retorno de inmediato. La formula elegida era la planificación y el trabajo, sostenidos en el tiempo.

Finalmente Olimpo descendió a la B Nacional tras dos años de jugar en Primera y tal como se había acordado, Perazzo se mantuvo en el puesto. Con jugadores de las divisiones inferiores que ya habían comenzado su proceso de fogueo sumando minutos en la máxima categoría del balompié nacional, más la contratación de refuerzos de jerarquía para la divisional como Nereo Champagne, Iván Furios, Matías Villavicencio, Matías Soto Torres y Juan Ignacio Sánchez Sotelo, entre otros, sumado al arribo de jugadores que Perazzo conocía de su paso como director técnico de la Selección Argentina Sub-20 tales como Nahuel Benítez y Fernando Gutiérrez, se fue conformando un plantel y un grupo, acorde a los objetivos y lineamientos trazados desde la llegada del ex jugador de San Lorenzo al banco del cuadro bahiense.




Producto de haber comenzado a “jugar” este Torneo Nacional muchos meses antes de su inicio, abordándolo con serias y elaboradas pretensiones de campeonato y ascenso, es que el certamen encuentra a Olimpo peleando en los primeros puestos de la tabla de posiciones.

No es aleatoria ni azarosa la ubicación del conjunto sureño en la zona alta del campeonato. El equipo sabe a que juega y primordialmente, conoce como llevar a cabo la idea de fútbol construida durante un interesante e importante período. Fecha a fecha, va logrando plasmar en la cancha con mayor asertividad los conceptos desplegados y expuestos desde la conducción técnica. Con el valor agregado que tienen gracias a la localía, producto de las dimensiones reducidas del campo de juego, las tribunas cercanas al césped y las épocas del año donde el clima se torna muy hostil, establecen a Olimpo como uno de los grandes animadores del torneo y como un rival de sumo cuidado y peligrosidad para cualquier equipo.

Su historia reciente, su estirpe de equipo grande del fútbol del interior y su apuesta por un proyecto, determinan y postulan el gran objetivo/obligación de este año: el regreso.

Desde el 2002 a la fecha, Olimpo de Bahía Blanca logró subir a Primera División en tres ocasiones (2002, 2007 y 2010), pero ha perdido la categoría en igual cantidad de veces (2006, 2008 y 2012).

¿Será la temporada 2012/2013, con la apuesta por Perazzo y un plan a largo plazo, el puntapié inicial para una estabilidad deportiva e institucional? Las decisiones que va tomando la dirigencia, ¿Serán señales respecto de que el club va en vías de buscar un despegue que ya no conozca de nuevos aterrizajes? ¿O bien, cuando nuevamente la pelota pegué en el palo y salga, y el clamor popular reclame cabezas por los resultados negativos, todo volverá a foja cero y el exitismo, la inestabilidad y las decisiones apresuradas, tomarán el poder nuevamente?   

Esperemos que la bandera del largoplacismo se mantenga enarbolada en el Sur y se afiance como un bastión más de este camino que el fútbol argentino debe comenzar a transitar con mayor asiduidad, y que cada tanto encuentra saludables exponentes.



[1] Periodista centroamericano.  Fragmento extraído del libro “La Guerra del Fútbol”, de Ryszard Kapuscinky.


Tomas Fonseca
Estudiante de Comunicación UBA
Jugador de Cipoletti. 

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