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UN CUERVO QUE VUELA ALTO

Foto: Pilar.com



Por Tomas Fonseca
La columna

“Todo equipo que trata bien el balón, trata bien al espectador.” - Jorge Valdano

En la temporada pasada, la Primera D encontró a su triunfador en Fénix. La institución de Pilar regresó a la Primera C rápidamente, categoría que había dejado hacía 365 días atrás.

Con la tranquilidad económica e institucional que por estos días existe a raíz de la presencia cercana de Cesar Mansilla en el fútbol profesional del club, el “Cuervo” busca que este ascenso obtenido no sea solamente una alegría fugaz y de circunstancia. Con el retorno a la cuarta divisional del fútbol argentino, la búsqueda reside en consolidar el nuevo renacer deportivo. Por un lado, sumando una buena cantidad de puntos para no penar en el final del campeonato con los promedios. Por el otro, trabajando y soñando con una campaña que le permita aspirar e ilusionarse con pelear por la gloria.

La institución de Pilar apunta todos los cañones a realizar un corte definitivo con el vaivén entre categorías al que viene expuesto en lo último años. Salió campeón de la “D” en la temporada 2004/05. Jugó en la “C” desde la 2005/06 hasta 2010/11, retornó a la última división de AFA y volvió a ascender en la última campaña.

En pos de la ansiada mantención de la categoría y con ello poder sentar una base donde proyectar y construir a futuro, se le dio continuidad a la base de jugadores que se coronó campeona de la Primera D: Héctor Santillán, Leonel Bargas, Javier Valenzuela,  Joaquín Marcos, Lionel Fonzalida, Mariano Puch, Mariano Mittelman, Hugo Silva, entre otros. Trajo refuerzos importantes como Gonzalo Gil, ex delantero de River Plate en Primera División y Maximiliano Coceres, vencedor con Villa Dálmine del último torneo de la Primera C y mantuvo en la dirección técnica a Oscar Santángelo tras ser campeón.

El orden como club es un factor nodal en este camino rumbo a la estabilidad y es aquello que le permite ambicionar en esta temporada por metas más altas.

Una muestra de lo que Fénix busca ser y donde tiene puesto su horizonte es su estadio. El mismo, hecho a nuevo (fue reinaugurado en 2006), con capacidad para 10.000 espectadores, instalaciones excelentes y un campo de juego que salvo las inclemencias del tiempo, siempre se encuentra en optimas condiciones para jugar al fútbol, demuestran que la pretensión del “Cuervo” de Pilar en el mediano plazo (y porque no en el corto plazo también), es estar jugando en alguna divisional superior a las que supo transitar no hace mucho tiempo atrás.


El andar de este camino para nada sencillo en el difícil fútbol de estos tiempos, encuentra a Fénix peleando por el titulo y como serio candidato al ascenso. Sin desviarse de la premisa de asentarse en la “C”, las esperanzas de llegar por primera vez en su historia a la Primera B Metropolitana se mantienen intactas.

El viento sopla favorablemente. Es el momento de desplegar las alas y animarse a volar definitivamente. Y si por esas cuestiones (lindas y feas) que tiene el fútbol, las cosas no se salen como se pensaban, el ave mítica siempre resurgirá de sus cenizas.

Tomas Fonseca
Estudiante de Comunicación UBA
Jugador de Cipolletti

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