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NÚMEROS ROJOS




Por @tomfonseca

El cuadro de situación en la Primera B Nacional esta en vías de definirse. En este camino deportivo que se esta transitando, y a medida que se van consumando las fechas, los equipos van teniendo concretamente sobre la mesa cuales son los objetivos que deben cumplir a corto plazo.

Todos y cada uno de los planteles que integran la segunda categoría del fútbol argentino arrancaron el torneo con ilusiones de gloria, mirando y soñando con llegar a la elite. Pero el andar de la temporada, producto de los prepuestos disponibles, las contrataciones, la historia de las instituciones, los resultados y esa cuota de azar que la redonda siempre dispone, dictaminaron que varios cuadros hayan tenido que posponer sus pretensiones de pelear en la zona alta de la tabla y comenzar a enfocarse de lleno en mantener la categoría.

Este año, a pesar de que la B Nacional recibirá dos equipos provenientes de la Primera B Metropolitana y dos desde el Torneo Argentino A, únicamente tendrá dos descensos, ya que la temporada venidera (en principio) contendrá 22 equipos en su calendario.   

La lucha por escaparle al tan temido descenso incluye a varios equipos y será encarnizada hasta el final.

El más comprometido es Nueva Chicago. Último en la tabla de posiciones y último en los promedios, tiene un panorama por demás complejo. Posee 0,818 de promedio, producto de cosechar 18 puntos en 22 partidos. Su mayor esperanza para la salvación reside en que divide por una sola temporada las unidades que va colectando. Es decir, que si logra encadenar una serie de triunfos seguidos, podría aspirar a salir de la zona caliente en la que se encuentra. El problema es que está mal futbolísticamente, los partidos pasan y no logra despegar ni encontrar el rumbo.

Douglas Haig, si hoy terminase el torneo, sería el segundo equipo en bajar. Su 1,090 de promedio, producto de sacar 24 unidades en 22 partidos establecen que este en una posición de sumo riesgo. También divide por una temporada sus puntos y la diferencia con el conjunto de Mataderos, es que el “Milán de Pergamino” renovó la energía y el juego con la llegada de Reinaldo Carlos Merlo hace dos fechas. Muy pocos creían en que “Mostaza” fuese el entrenador apropiado para el equipo, pero ganó dos partidos consecutivos y la posibilidad de salvarse “paso a paso”, esta intacta.

Crucero del Norte de Posadas también es de los “nuevos” en está B Nacional. Tiene 1,181 de promedio, gracias a sacar 26 puntos en 22 partidos. Empezó peleando el torneo, coqueteando seriamente con los puestos de ascenso y se desplomó por completo. El “Colectivero” no ganó en lo que va del año, acumula 3 derrotas seguidas y sacó un solo punto de los últimos 12 posibles. Este panorama, que lo aloja cerca de los puestos de descenso, hizo que el entrenador más importante de la historia del club, Dechat, deba dejar su cargo. Llegó Delfino con la difícil misión de cortar con la racha negativa y cerrar la campaña de la manera más tranquila y decorosa posible, que empezó bien arriba y hoy es una sombra de aquello.

Con realidades distintas, pero dividiendo sus puntos nada más que con los partidos jugados en esta temporada, el objetivo de los equipos mencionados con anterioridad apunta a cosechar entre 45 y 50 unidades y a su vez, tener muy en cuenta que va sucediendo con los cuadros que vienen mas arriba y cuyo promedio es la resultante de otro tipo de división.

Luego esta Huracán. Tiene 1,183 de promedio. 71 puntos en 60 partidos (2 temporadas) lo ponen a los de Parque Patricios en alerta. Empezó muy mal y preocupaba seriamente el descenso. Pero arribó Llop como director técnico, encontró 4 triunfos seguidos, (de la  fecha 14 a la 17 inclusive) se reposiciono en la tabla y se ilusionó con ir por un ascenso. Tras este “sprint”, la irregularidad se apoderó del rendimiento, fue perdiendo terreno, los ánimos de los hinchas se caldearon por demás, y hoy por hoy, el objetivo del “Quemero” es quedarse en el Torneo Nacional para de cara al torneo entrante barajar y dar de nuevo. Para esto deberá sumar aproximadamente entre 15 y 20 puntos en las jornadas que quedan.

Deportivo Merlo también esta cerca del pelotón que lucha abajo. Su 1,183 de promedio no le garantiza ningún tipo de tranquilidad de cara al final. Tiene 116 puntos en la acumulada, que los divide por 98 partidos (3 temporadas) y si hoy esta un poco por encima de los que descienden, no es por sus 22 puntos del presente torneo (está anteúltimo), sino por las 51 y 43 unidades que supo obtener en los certámenes pasados. La actualidad es preocupante. Hace 7 partidos que no gana, sacó 1 punto de los últimos 21 en juego, es la valla mas vencida del torneo con 34 goles en contra (Junto a Defensa y Justicia) y es el equipo menos goleador con 18 tantos (Magro privilegio que comparte con Boca Unidos de Corrientes). Frente a todo esto, el desafío inmediato es levantar en lo futbolístico y llegar como mínimo a los 40 puntos.

Un poco mas despegados, pero aún mirando de reojo el descenso y sin poder desentenderse del todo, aparecen Independiente Rivadavia de Mendoza (1,193 de promedio. 117 puntos en 98 partidos) y Gimnasia y Esgrima de Jujuy  (1,244 de promedio. 122 unidades en 98 cotejos). Ambos iniciaron la temporada muy relegados en los promedios (sacando los recién ascendidos) y tenían la obligación de rondar los 50 puntos en el torneo. En este recorrido, incluso en algún pasaje del campeonato se entusiasmaron con pelear por algo más. La necesidad de abajo, los llevo a escalar posiciones de arriba. Hoy, mas alejados del grupo de vanguardia, están cumpliendo correctas campañas, y tienen medianamente cerca el objetivo de minima planteado al comienzo: Colectar buena cantidad de puntos, no penar en la divisional y rearmarse de cara a la próxima campaña.

Cuando se hagan cuentas finales, cada institución no dependerá solamente de la cosecha de puntos que haya podido realizar, sino que también gran parte de la cuestión, quedará dirimida por lo que hayan podido hacer los otros. Las matemáticas y los números que las calculadoras hagan a la hora del cierre, indefectiblemente estarán condicionadas y atadas a terceros. Desde ya que algunos dependen más de si mismos que otros, y que si se juega bien y se logran sumar varios puntos, la conservación de la divisional estará más al alcance de la mano. Pero el sistema de promedios trae aparejada esta situación de no definir tu ubicación únicamente por vos mismo. Y en esta falencia y ligazón de unos con otros, reside el gran atractivo, de los que somos hinchas neutrales, y el gran sufrimiento, de los que son hinchas de los equipos involucrados, del final del torneo y la batalla por no descender. 

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