WHAT'S NEW?
Loading...

EVOLUCIÓN METROPOLITANA



Por @EzeKilmot

Hace unos días culminó la temporada 2013-2014 de la Primera B Metropolitana, una categoría que muchos catalogan como la más difícil del fútbol argentino. Competitiva y equilibrada, es una divisional históricamente caracterizada por la paridad y por el poco brillo de su fútbol, donde lo "normal" es ver planteos mezquinos y partidos aburridos. Sin embargo esta campaña que acaba de finalizar trajo un cambio significativo: varios conjuntos mostraron un generoso estilo ofensivo, con un juego basado en la tenencia y circulación de la pelota por el piso, sin abusar del pelotazo y con la clara premisa de "salir jugando" cada vez que se pueda.


La "B Metro" siempre fue áspera y avara con el espectáculo. Sin localías inexpugnables ni equipos que desborden fútbol y goles. Y aunque es cierto que hubo casos que rompieron el molde, fueron sólo excepciones. Como el Tigre de Caruso Lombardi, que ganó el torneo de "punta a punta" hace casi una década. El campeonato estaba dividido en dos (Apertura y Clausura), y el matador ganó ambos y ascendió directamente sin dar lugar a una final. O el sobresaliente All Boys de 2008, con un fútbol superior a la media de la categoría. Contaba con Pepe Romero en el banco y jugadores como Nico Cambiasso, Hernán Grana, Fernando Sánchez y, sobre todo, "Chino" Zárate. Se llevó el título por varios cuerpos. Atlanta en 2010-2011 fue tal vez el último equipo en resaltar, cuando los hermanos Soriano rompieron todas las redes que tuvieron enfrente.

Pero a pesar de estos saludables ejemplos el juego de la categoría no brillaba. Y fue así siempre. O mejor dicho, fue así hasta ahora. No sé si será una moda que nos llega desde España, a raíz del éxito de su selección y del Barcelona, pero lo cierto es que en la tercer categoría del fútbol argento está germinando una semilla que nos trae otro estilo, otra idea, algo distinto a lo que estábamos acostumbrados.

Claros ejemplos de este "cambio de paradigma" futbolístico son los dos equipos que disputaron la final del reducido por el segundo ascenso. Tanto Brown de Adrogué como Almagro -desde la llegada de Carlos Mayor- jugaron de una manera que daba placer mirarlos. Con distintos esquemas y diferentes intérpretes tuvieron una idea en común: atacar tocando, llegar al arco rival tratando bien la pelota. Con mediocampistas dinámicos y "de buen pie", con delanteros que terminan la jugada pero que también saben retroceder para armar el ataque, con la clara intención de ser protagonistas y asumir riesgos. Nos regalaron una final para recordar por juego y emotividad. Ambos merecían el ascenso.

También otros conjuntos abrazaron esta idea. Villa Dálmine jugó realmente muy bien casi todo el torneo. De la mano de Raúl Pérez y Esteban González, que conformaron un "doble enganche" exquisito, una usina de fútbol, sorprendió de arranque, y aunque no pudo mantener el ritmo de los punteros, logró con creces el objetivo de mantenerse. Chacarita mientras estuvo comandado por el Tano Pasini tuvo partidos de mucho brillo. Su número 10, Matías Pisano, jugó un gran campeonato y seguramente continuará su carrera en una divisional superior. Estudiantes juntó por momentos a varios talentosos y desiquilibrantes como Pablo Ruíz, Edilio Cardoso, Abel Soriano, Diego Figueroa y Cristian Yassogna. Un poderío ofensivo envidiable. Lo sufrió el mismísimo River Plate en la Copa Argentina.

Y si le sumamos al recién ascendido UAI Urquiza, un equipo donde todos, hasta el arquero, saben con la pelota en los pies, podemos presagiar que la próxima temporada continuará en la categoría esta tendencia a jugar.

Sin duda que la mejora de los campos de juego ha sido un factor fundamental en este aspecto. Los clubes (ya ocurría en la B Nacional y ahora se nota más en la "B Metro") han invertido mucho dinero en sus canchas y los resultados están a la vista. A partir de allí se puede apostar a la técnica y al toque, y abandonar un poco la idea de tirarla para arriba y disputar la "segunda jugada" una vez que la defensa rival despeja el balón.

Bienvenido sea este cambio, sobre todo para el espectador, para el amante del buen fútbol. Porque está claro que todos los hinchas quieren que su equipo gane, pero si además de Ganar puede Gustar y hasta Golear, qué más pueden pedirle a la vida?

0 comentarios :

Publicar un comentario