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LEVANTATE Y ANDA

Foto: Telam


Por @tomfonseca
LA COLUMNA

“El fútbol es un milagro que le permitió a Europa odiarse sin destruirse.” – Paul Auster [1]

El sábado 15 de junio de 2013 quedará por siempre marcado a fuego como el hito más oscuro y negativo en el vasto y extenso recorrido del Club Atlético Independiente.

La institución de Avellaneda, que ostenta 14 campeonatos locales, 7 Copas Libertadores de América y 2 Copas Intercontinentales, entre otros logros, el pasado fin de semana perdió su lugar en Primera División por primera vez en su historia y quedó condenada a jugar la temporada 2013/2014 en la B Nacional.

El desmoronamiento institucional y económico según mi perspectiva, empezó hace poco más de una década con la obtención del Apertura 2002. Para sumar dicha estrella al palmaré “Rojo”, los dirigentes de aquel entonces, con Ducatenzeiler a la cabeza, hipotecaron económicamente el club y dieron inicio a una cuesta descendente que contó con algunos espasmos de freno, como la obtención de la Copa Sudamericana 2010 (aunque en el certamen vernáculo se terminó en el fondo de la tabla de posiciones con 14 puntos).

La crisis interna mostró su cara más hostil cuando se cristalizó en lo deportivo, mas precisamente en los últimos seis torneos. Tres temporadas decididamente malas, en las que solo pudo cosechar 128 puntos producto de sacar 43 unidades en la 2010/2011, 47 puntos en la 2011/2012 y 38 unidades en la 2012/2013 desembocaron en un final ciertamente previsible.

La colecta de estas unidades no alcanzó para salvar a Independiente del calvario futbolístico, el cual reconoce en Comparada como al mayor responsable, a pesar de que solo los tres primeros campeonatos del promedio actual le corresponden a su mandato, y en Cantero como el mandamás que quiso pero no pudo. Con un club de rodillas, no supo ni pudo ponerlo de pie. Por la mala administración de uno y las limitadas posibilidades y recursos disponibles para el otro, desde la cancha no se pudo enderezar un rumbo que se avizoraba torcido.

En el verde césped, jugadores y cuerpos técnicos que pasaron en estos 3 años, lejos estuvieron de estar a la altura de la circunstancias. Estamparon su firma para lo que es el magro presente del “Diablo”, Garnero (14 % de efectividad), Mohamed (41,4 % de efectividad), Cristian Díaz (39,6 % de efectividad), Ramón Díaz (39,2 % de efectividad), el “Tolo” Gallego (33,3 % de efectividad) y Brindisi (50 % de efectividad), este último tal vez el menos responsable de todos y con el que el hincha en algún tramo del torneo se ilusionó con salvar la situación.

Seguramente en este rápido y acotado análisis queden sin mencionar muchos elementos cuanti y cualitativos que servirían (y de mucho) para explicar con mayor profundidad y asertividad como Independiente llegó a perder la categoría. Aun que es sabido que en el fútbol lo que impera es el vértigo, la urgencia (ya sea por necesidad o para evadir la autocrítica y las evaluaciones) y este caso no es la excepción.  Luego de la derrota con San Lorenzo (y de los resultados de Argentinos Juniors y San Martín de San Juan) y tras dos días de bastante silencio, el operativo retorno y a su vez el reparto de culpas hicieron su irrupción en la escena.

Por un lado se confirmo la continuidad de Miguel Ángel Brindisi como director técnico para afrontar la campaña venidera de la segunda categoría del fútbol de AFA. Por el otro, y con la anuencia del entrenador, Cantero confecciono una lista de 12 jugadores a los cuales se les dio “licencia” (esto en términos formales, ya que es vox populi que los separó del plantel y se los marcó prácticamente como los responsables del descenso).  Integran el grupo: Hilario Navarro, Adrián Gabbarini (arqueros), Eduardo Tuzzio, Federico Gay, Nicolás Villagra, Gonzalo Contrera (defensores), Roberto Battión, Víctor Zapata, Osmar Ferreyra, Lucas Villafañez (mediocampistas), Ernesto Farías y Luciano Leguizamón (delanteros).

En el terreno de las confirmaciones es necesario decir que esta asegurada la presencia del “Rolfi Montenegro” para el próximo torneo pero la reina es la incertidumbre y las certezas escasean. Es inevitable la comparación con River y su paso reciente por la B Nacional. La diferencia entre el “Millonario” y el “Rojo”, es que el primero pudo contar con el regreso de ídolos de la talla de Cavenaghi y el “Chori” Domínguez y de refuerzos como Ponzio y Trezeguet, mientras que en Independiente, es difícil vislumbrar la vuelta de jugadores de renombre en lo inmediato.

Los refuerzos que se empiezan a mencionar y que interesan son Carlos Sánchez, mediocampista de River, Galmarini de Tigre, Parra, ex Independiente y Cristian Álvarez, lateral derecho de San Martín de San Juan. El club no esta en condicione de hacer grandes erogaciones de dinero para traer jugadores y mucho menos para errarle en los mismos (cosa que si paso en el ultimo mercado de junio y también de enero). Será vital acertar en lo deportivo para lograr volver en tan solo un año y sin hacerlo a expensas de las arcas propias.
  
Quedó estipulado que la segunda división abrirá el fuego el 3 de agosto de este año y culminará el 7 de junio de 2014. Se mantendrá el sistema de ascensos vigente: los tres primeros equipos subirán a Primera y en principio los 4 descensos se definirán por promedio. (Resta definir si serán 2 de los directamente afiliados y 2 de los indirectamente o los peores 4 sin discriminar la procedencia).

Cuando todavía resta una jornada para cerrar el Torneo Final 2013, Independiente con su descenso efectivizado, ya comenzó a diagramar la reconstrucción. Se le viene por delante una durísima B Nacional. Donde jugar de visitante en el interior del país se siente y mucho y donde, tal como le paso a River, jugadores y equipos, buscarán dar la nota tumbando al nuevo gigante de la categoría y con ello hacer ruido en el mundo futbolístico. 



[1] Escritor, guionista y director de cine estadounidense. Ganó el Premio Príncipe de Asturias de Letras 2006.

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