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El que quiere celeste…

Foto: clubacassuso.com.ar



Por @EzeKilmot


Los amantes del fútbol del ascenso están sufriendo una etapa de abstinencia debido al receso habitual entre campeonatos. Muchos intentan mitigar la angustia informándose acerca de nuevas incorporaciones y resultados en los amistosos de preparación. Pero mientras la gran mayoría espera ansiosa el inicio de una nueva temporada los futbolistas estamos atravesando la etapa más dura y odiada del año: la famosa pretemporada.

Como la palabra lo indica, la pretemporada es el período de entrenamiento previo al comienzo de los torneos, desde el regreso de las vacaciones hasta la semana previa al primer partido (semana pre competitiva), y suele ser muy exigente para el físico de los jugadores. Hay días, cuando entrenamos en doble o triple turno, en que "mataríamos" al que la inventó. Pero en el fondo sabemos perfectamente que es fundamental para nuestro rendimiento. No creo que haya futbolista que ame levantarse temprano para levantar pesas y correr hasta no poder más, almorzar, dormir una pequeña siesta, y volver al campo listo para otro turno de ejercicios, con la sensación de que las piernas (y el cuerpo en general) ya no responden. Sin embargo, somos conscientes de que si superamos el momento vamos a estar en óptimas condiciones para afrontar el campeonato que tantas ganas tenemos de jugar.

Ahora bien, ¿la preparación física fue siempre así?, ¿en el ascenso qué importancia le dan?, ¿hay buenas condiciones o los profes deben improvisar?, ¿estamos "lejos" de los clubes de primera división? En Argentina el entrenamiento para la alta competencia empezó a tomar importancia a partir de la década del 50. Algunos señalan el Mundial de Suecia en 1958 como el punto de inflexión. La selección llegó al país escandinavo con la sensación de ser una de las potencias que iba a luchar por la Copa, pero la eliminación en primera ronda, más el 6 a 1 que nos encajó Checoslovaquia, fueron un cachetazo que nos hizo ver crudamente la realidad: teníamos una gran técnica pero físicamente éramos muy inferiores. Los europeos nos pasaron por encima. No teníamos organización ni preparación, y estábamos quedando afuera del fútbol que venía. Mientras acá las pretemporadas consistían solamente en jugar al fútbol, en Europa el entrenamiento deportivo tuvo un importante desarrollo una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. La Unión Soviética y los países del Este estuvieron a la vanguardia con una gran variedad de estudios aplicados en todos deportes olímpicos. El fútbol no fue la excepción y de esta manera lograron sacar el máximo rendimiento de sus deportistas.

Hoy en día nadie discute la importancia de la preparación física para un equipo de fútbol profesional, aunque no todos piensan igual acerca de los métodos de entrenamiento. Un técnico muy reconocido como Ángel Cappa sostiene que toda la pretemporada sirve para preparar solamente el primer partido del campeonato. Los jugadores con experiencia en la élite del fútbol europeo cuentan que allá entrenan mucho con la pelota (para desarrollar la técnica individual) y no corren tanto. Gracias a la flamante Copa Argentina podemos tener un parámetro para comparar el estado físico de los equipos del ascenso respecto de los veinte conjuntos que disputan la máxima categoría. En las dos ediciones disputadas hasta el momento -la segunda aún en curso- vimos que las diferencias en ese sentido prácticamente no existen entre las cuatro categorías profesionales (Primera A, Primera B Nacional, Primera B Metropolitana y Torneo Argentino A).

Pablo Marchionni (hoy en el Club Atlético Acassuso) era el preparador físico de Estudiantes (BA) cuando el "pincha" eliminó sorpresivamente a River Plate. Pablo considera que la B Metro "ha crecido muchísimo en todo sentido" y que, en general, "se puede trabajar muy bien". Afirma también que casi no hay improvisación en las pretemporadas porque "están pactadas desde mucho tiempo antes", pero sí durante el campeonato, ya que "pueden cambiar la fecha de los partidos por diversos motivos: televisión, policía, cambios de cancha, etc. O si llovió capaz que en el predio donde entrenás no te dejan utilizar las instalaciones”. Ahí es donde hay que estar rápido para cambiar y, según este fana de Chaca, “habrá que apelar a la imaginación”.

El profe Sebastián Simión trabajó varios años en Almirante Brown y Deportivo Merlo. Para él no hay que hacer distinción de categorías a la hora del trabajo con un plantel, y explica: “la exigencia debe ser alta, sin importar el torneo que el grupo disputa. Sea Primera D ó Primera A los partidos duran 90 minutos y tendrá más posibilidades de ganar aquel equipo que logre realizar una mayor cantidad esfuerzos de alta intensidad durante el tiempo que dure el encuentro”. Y como buen profe ‘curtido’ en el ascenso le hace frente sin problemas a la falta de medios para trabajar. Para él la clave está en las ganas y en una buena organización: “en la planificación se plasma la manera de paliar la falta de condiciones de trabajo que se pueden observar en los clubes de ascenso. Para esto es muy importante el trabajo del cuerpo técnico. Por ejemplo, las bebidas deportivas son muy caras para poder acceder a ellas en cada entrenamiento, pero son muy económicas si las preparamos de forma casera con agua, sal, azúcar y algún jugo o frutas cítricas. Es cuestión de actitud, y de pasión”, relata este ex delantero de las inferiores de “la fragata” de Isidro Casanova.

Diego Busti, ex PF de Defensores de Belgrano y Sacachispas FC cree que "no hay diferencias entre las exigencias del ascenso y primera", pero aclara: "en el ascenso se trabaja más físicamente, en primera hay mucha plata de por medio y eso genera mayores presiones mentales". De su etapa en el ascenso recuerda que "las condiciones no eran las mejores, dependía del club en que te encontraras, en algunos era todo a pulmón", aunque destaca que en esos casos "es donde aprendés más". Con respecto a la improvisación, no la ve como un aspecto negativo, sino todo lo contrario: "es lo que te mantiene el cerebro bien activo y lo más lindo para mí. Sea por el lugar, el clima o los materiales escasos, siempre improvisé para poder cumplir con los objetivos", sostiene el actual PF de la octava división de River.

El profe Juan Cruz Mónaco trabajó en Independiente y en Sportivo Italiano, así que con mucha autoridad realiza un análisis acerca de las diferencias en las tareas de los preparadores físicos de Primera y del ascenso: “hoy la mayoría de los equipos de B Metropolitana les brinda a los planteles lugares totalmente aptos para realizar una pretemporada. Quizás el profe tenga que poner más energías en conseguir -a través de los dirigentes- materiales para trabajar, y que no se economice en la alimentación, algo que en Primera División está totalmente desligado de su función. Para eso están los utileros y el nutricionista”.

En las pretemporadas “de invierno” siempre aparece el factor climatológico como un obstáculo más en el trabajo de un preparador físico. Para Mónaco aquí deben surgir una vez más las bondades del ingenio y la improvisación. “julio y agosto son meses en que llueve muchísimo y debido al frío los lugares tardan en secarse, es un época difícil para trabajar en la cual no sólo se debe improvisar sino también modificar varios entrenamientos de la semana. El trabajo en los clubes de las categorías más bajas del ascenso se dificulta enormemente debido a la falta de espacios y materiales. Es ahí donde los profes se "hacen" y deben poner todo su ingenio en juego para preparar al jugador de la mejor manera”, explica este ex defensor de San Telmo y actual PF en las inferiores de Argentinos Juniors.

A veces a pesar de la planificación las cosas pueden no resultar como uno quiere, pero con ganas y buena voluntad es posible solucionar los problemas que puedan surgir. Y si no pregúntele a Walter Soria, un profe con muchos años de experiencia en el ascenso. Una de sus tantas pretemporadas junto al DT Néstor Ferraresi es hoy una anécdota imperdible. Walter la cuenta como una gran experiencia personal y profesional: “en uno de los equipos de B Metropolitana en los que trabajé viajamos a Río Tercero, Córdoba, a realizar la pretemporada de verano. En la planificación confiamos plenamente en la elección del hospedaje que hicieron los dirigentes y el gerenciador. Nos mostraron fotos y ‘demás’. Al llegar al lugar vimos que era uno de esos complejos que había mandado a construir Perón (parecido al que está en Chapadmalal) pero estaba destruido. No tenía cortinas, los baños eran compartidos, los colchones finitos, camas marineras, en resumen, ¡un desastre! De todas formas tratamos de seguir adelante. El problema fue que con el transcurso del día fueron llegando contingentes de todo el país (ya que el Gobierno lo utilizaba para hacer acción social) y a la noche el lugar ¡explotaba de gente! La buena predisposición de los jugadores y obviamente del cuerpo técnico hizo que todo saliera bien. Inclusive hasta una noche armaron un boliche en la planta baja del hotel y bajamos a bailar porque la gente reclamaba que fuéramos, ¡una locura! Ese equipo terminó 4to sobre 20 equipos y jugamos el reducido para ascender a la B Nacional. El grupo fue una fiera. Por eso digo que lo mejor es la unión y el claro sentido de cumplir los juntos objetivos”.

Otra historia parecida pero con un final aún mejor vivieron los jugadores de Midland, en 2009, cuando hicieron una pretemporada que seguramente nunca olvidarán. David Filomeno, actual PF del Centro de Entrenamiento Para Futbolistas Libres (Ceful) fue el encargado de la preparación física de aquel plantel y narra como fue esa experiencia única: “Fuimos a 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires, a un lugar municipal, donde las camas eran “cuchetas”. Tuve que armar grupos de trabajo para organizar todo nosotros mismos. Un grupo tenía que ayudar en la cocina (cocinaba el papá de Gustavo De Giuli, el DT), otro tenía que lavar los platos, otro poner la mesa y servir, y otro limpiar los baños y dormitorios. Las tareas eran rotativas, un día cada grupo, y pasaban por todas las actividades. ¡El grupo salió absolutamente fortalecido! Después de esa pretemporada estuvimos 15 partidos invictos, ¡y salimos campeones! Fue de película, todo a pulmón, como es en la D”. Eso, señores, es Ascenso en estado puro.

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