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¿EL ROJO CONSIGUIÓ LO QUE QUERÍA?

Foto: clubindependiente.com


Por @tomfonseca

“Fui feliz cuando disfrute del amateurismo, cuando crecí enamorado de mí trabajo. Tengo un profundo amor por el fútbol, por el juego, por la esquina, por el baldío, por el picado, por la pelota. Y desprecio todo lo añadido, todo lo que le fueron agregando para convertirlo extrañamente en deseado.” – Marcelo Bielsa. [1]

Tras el cierre de la temporada pasada, donde la tristeza acaparó la "mitad" de Avellaneda producto de la consumación del descenso de Independiente a la B Nacional por primera vez en su historia (y además, fue el primer equipo de los denominados “grandes” en jugar en Primera División ya habiendo perdido la categoría. Fue en el 1 a 1 con Colon en Santa Fe, el 22 de junio de este año), llegó el turno de empezar a pensar y diagramar el operativo retorno. Esta empresa, reclama; exige, que se lleve adelante en no más de un año. La urgencia se construye a partir de la convergencia de varios factores. Como ser: la trayectoria futbolística y el palmarés del “Rojo”, el orgullo herido de los hinchas, la económica del club y el (des)equilibrio institucional.

Frente a la novedad de encontrar a Independiente en las filas de la segunda división del fútbol argentino, es odioso pero casi que inevitable caer en la comparación con River Plate. Y en este paralelismo y antes de que la pelota empiece a correr, más aún es ineludible la temática de los refuerzos.

Cuando quedó decretado que el “Millonario” participaría del Nacional B, no fueron menores las voces que alzaron dos jugadores con importante pasado riverplatense en pos de volver a "dar una mano": Fernando Cavenaghi y el “Chori” Dominguez. Seguido a ellos, también firmaron jugadores de nivel como el “Lobo” Ledesma, Carlos Sánchez y Martín Aguirre. Este concepto de jugadores aterrizando en el club de sus amores en buena forma física y deportiva y resignando cuantiosas sumas de dinero, fue continuado por Ponzio y Trezeguet. Ambos llegaron en el receso veraniego, rompiendo no solo con el mercado del Torneo Nacional en particular, sino también con el mercado domestico en general.

A la postre, estos refuerzos le dieron a River esa cuota de talento necesario para ser campeón, y ascender. (Cavenaghi, 37 partidos jugados, 19 goles. Trezeguet, 19 PJ 13 anotaciones. Domínguez, 34 PJ, 4 tantos. Aguirre, 30 PJ 4 dianas.  Sánchez 34 PJ 4 goles. Ponzio 19 PJ 1 tanto.) Aun que igualmente tuvo que esforzarse mucho y recién consiguió los objetivos en la última fecha.

Ahora bien, retomando lo pertinente al “Diablo” de Avellaneda, vislumbramos que no hay grandes ídolos en vías de volver. No solo por una cuestión de ganas y dinero, sino tampoco por la edad. En River, los que volvieron estaban con los años apropiados para hacerlo y con un vasto recorrido por el fúbol europeo. En Independiente, salvo Forlan que tiene 34 años, el resto de los que anda por el mundo son jóvenes todavía para pegar la vuelta. (El caso paradigmático es Agüero, que con 26 anos, está en el pico máximo de su carrera y con nulas posibilidades de aparecer por estas latitudes).

Entonces, sin glorias que regresen, y con un presupuesto que aprieta, los refuerzos se demoran en llegar y los que desembarcan en el Libertadores de America, son refuerzos de buen nivel, pero que no otorgan ese plus que entusiasme a los fanáticos.

El torneo que se avecina es mas largo que el de la temporada pasada. Habrá 22 equipos y se disputarán 42 jornadas. Deberán recorrer muchos kilómetros y ser visitante se tornará complejo ante equipos que se hacen fuertes como locales en el interior del país. Además hay varios cuadros compuestos por esos jugadores que tienen el mote de "bichos de la categoría", que van a hacer difíciles cualquier partido. Por si fuese poco, a esto se le debe agregar el condimento de que cuando se enfrenten a Independiente, cada institución buscará ser tapa de los diarios obteniendo un buen resultado.

Ante este panorama avizorado, la necesidad de tener un plantel importante se torna una obligación. Hasta el momento estamparon su firma Reinaldo Alderete (llega desde San Martín de San Juan), Franco Razzoti (de Veléz), Martín Zapata (de Belgrano) y Cristian Menéndez (de Quilmes). La dirigencia negocia por Sebastián Penco (San Martín SJ) y Matías Pisano (Chacarita) pero Brindisi aguarda (y grita desde sus mesuradas declaraciones) por esos interpretes que le den el salto de calidad. Brinco necesario para aspirar a ascender (y también a campeonar, porque esa es la exigencia intrínseca) de la manera mas rápida y tranquila.

¿Logrará Independiente al final del mercado de pases reforzar su equipo de la manera anhelada y deseada por los hinchas y con jugadores del gusto y elegidos por cuerpo técnico? ¿O deberá incorporar según lo que su presupuesto le permita y apostar a la muñeca del DT para la conformación de un equipo que pueda prescindir de las individualidades?

Todavía hay tiempo, aun que a priori el pronóstico habla de nubosidad en aumento con probabilidad de lluvias y alguna que otra tormenta




[1] Román Iutch, “La vida por el fútbol. Marcelo Bielsa, el último romántico.”, Argentina; Sudamericana, 2010, Primera Edición, página 51.

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