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LAGRIMAS DE AMOR CELESTE

Salinas no puede contener sus lagrimas


Por @tomfonseca

El pasado lunes, en el marco de la fecha 22 de la Primera B Nacional, Unión de Santa Fe derrotó como visitante 3 a 0 a Villa San Carlos. El estadio Genacio Sálice, que la pasada temporada en la B Metro supo ser un territorio inexpugnable, no logra erigirse de igual manera en la magra campaña de la “Villa” en la segunda división.


Dentro de esta contienda deportiva, sucedió un hecho poco habitual en el fútbol doméstico y también mundial. Rodrigo Salinas, delantero del “Tatengue”, convirtió de cabeza el segundo tanto de su equipo y tras su anotación, se largó a llorar. Cada vez es más habitual observar a jugadores que al hacerles goles a sus ex equipos, piden disculpas, pero difícilmente se recuerde un hecho de estas magnitudes.


Salinas nació en Berisso, ciudad de donde es oriundo el Club Atlético Villa San Carlos. En el equipo de sus amores, se formó como jugador y debutó como profesional. Sus buenos rendimientos hicieron que se catapulte a Godoy Cruz de Mendoza, para luego pasar a Rosario Central y regresar nuevamente al “Tomba” antes de recalar en Unión. A pesar de su trayectoria y de saborear las mieles de la primera división, su pasión por “El Cele” nunca mermó.


Hay un proceso de identificación por parte del delantero con la institución y con su lugar de origen, que quedó en clara evidencia con sus lágrimas. Se forjó como futbolista en las divisiones inferiores del cuadro del que es hincha, y dicha etapa juvenil, período clave en la formación de un individuo y el desarrollo de la personalidad, se dio en las entrañas mismas del club. La internalización de la camiseta durante estos años va de la mano con una adolescencia plagada de anhelos y sueños, que en parte, gracias a San Carlos, Rodrigo pudo concretar. Varios elementos que se juntan y convergen a la hora de entender el llanto y la filiación con el equipo que supo jugar la mayoría de los años de su historia en la Primera D.


La parte mas amateur y romántica del futbol y de la vida quedaron entrelazadas para siempre. El súper profesionalismo suele subsumir estos sentimientos, pero en un gol, en ese instante de máximo jolgorio futbolístico, afloraron y se hicieron incontenibles.


“Me hice un gol a mí mismo” es una declaración que pinta de cuerpo entero las sensaciones que atravesaron al ariete post conversión. En sus palabras está contenido todo el bagaje de su historia personal.


Trazando un paralelismo en lo referente a enfrentamientos contra el equipo de toda la vida, podemos citar a Antonio Mohamed, hoy DT de América de México. Mientras defendía la camiseta de Boca Juniors, le tocó jugar contra Huracán. El “Turco” recibió la pelota en el punto del penal sobre el arco que estaban los hinchas del Globo y en una interesante posición para rematar a gol, casi mano a mano con el arquero y con los defensores mal parados, optó por enganchar, demorándose en la definición, hasta que le quitaron la pelota.


Entre risas y explicaciones poco convincentes, el “Turco” nunca asumió del todo que no quise meterle un gol al “Globo”. Lo concreto es que en aquel partido, a los 30 minutos del primer tiempo, lo sacaron y luego Boca lo vendió. Pero para siempre selló su idolatría con la gente de Parque Patricios.


Retomando lo acontecido en el inicio de la semana laboral, es menester agregar que la situación de Villa San Carlos es por demás comprometedora. Salinas debe haber sentido que su gol era un empujoncito más hacía ese destino de descenso que casi inexorablemente deberá afrontar el elenco de Berisso.


Por números y por rendimiento, seguramente sea en breve. Está último en el torneo con 10 puntos (y también en el promedio con 0,454). Sólo ganó 1 partido de 22, rescató 7 empates y cayó en 14 oportunidades. Además, es la valla más vencida del certamen con 35 goles en contra. El balance es negativo por donde se lo mire. La llama de esperanza que aún se mantiene viva reside en que al ser su primer año en la BN, si gana varios partidos de manera consecutiva, su promedio se engrosaría exponencialmente, complicando mucho a todos aquellos que dividen por más temporadas, como Gimnasia de Jujuy (1,102), Douglas Haig de Pergamino (1,166) y Aldosivi de Mar del Plata (1,204). Pero a priori, enganchar triunfos y sumar un caudal de puntos importante, parece una misión imposible. Una ardua tarea desde los argumentos de juego mostrados y sobre todo, desde lo anímico.

El camino de la Villa y del Unión de Salinas, se bifurcan luego de este partido. Realidades y objetivos diferentes para ambos equipos en la recta final del torneo. Los santafesinos, buscarán subir y regresar a Primera. Pero desde Santa Fe también, un hincha vestido con botines y pantalones cortos, hará fuerza para que el “Celeste” se aferre a la categoría que por primera vez en su historia lo acobijo.





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