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CUANDO EL HIJO SE REBELA



“Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.” - George B. Shaw (1856-1950). Escritor irlandés.

Por Tomas Fonseca

Al finalizar la temporada 2003/2004 de la B Nacional, tras perder la final por el segundo ascenso con Almagro primero y ganarle la Promoción a Atlético de Rafaela después, Huracán de Tres Arroyos sin lugar a dudas consumó el hito más importante de su historia: subir a Primera División.

El equipo entrenado por Eduardo Anzarda y liderado en el terreno de juego por Jorge Izquierdo, Iván Dragojevich y Claudio "El Novillo" García, entre otros, contenía en sus filas a un veloz y ágil punta, Rodrigo Palacio.

El comienzo de "La Joya"

El por aquel entonces delantero juvenil de 19 años, oriundo de Bahía Blanca participó en dos temporadas de la segunda categoría del fútbol nacional.  Y solo jugó el Torneo Apertura de la campaña que a la postre se coronaría con el ascenso. Este tiempo le bastó para ganarse el cariño de la gente y en cierta manera ser la bandera de Huracán en el mundo.

Proveniente del Club Bella Vista de su ciudad natal, quedó para siempre grabado en el recuerdo de los hinchas tresarroyense. ¿Para "siempre"? ¿O se convirtió en un "hasta nunca"?

Decadencia y sombras contra flashes y luces

Luego de haber estado un año en la elite del balompié argentino, Huracán se fue desmoronando como un castillo de naipes. En un período de aproximadamente 10 años, la institución retrocedió tanto que llegó a recalar en el Torneo Argentino "B". Actualmente transita un duro presente institucional, económico y deportivo, con lo cual solo toma parte de la Liga Regional Tresarroyense de Fútbol.
En contraste con esto, Rodrigo Palacio fue escalando peldaños hasta convertirse en un reconocido y destacado jugador. Milita en el Inter de Italia, y tuvo pasos por el Génova del mismo país, Banfield y Boca Juniors. Además, jugó una Copa América (2007) y dos Copas del Mundo con la Selección Argentina (2006 y 2014).

Esta carrera exitosa y maratónica, nunca había trastocado el sentimiento de él para con Huracán de Tres Arroyos y su gente ni viceversa. Al menos, hasta la semana pasada.

El conflicto

El litigio se originó cuando el "Globo" vendió a Palacio a Boca Juniors en el 2004 y el jugador no cobró el 15% que le correspondía por la transacción. La demanda como se observa, viene de larga data, hasta que finalmente la Justicia se expidió. Le dio la razón al demandante, el cual debe cobrar 100.000 dólares.

Originalmente la deuda rondaba los 400.000 dólares, pero se logró negociar con los abogados para minimizar el monto. De todas maneras, es una cifra astronómica e imposible de abonar para un equipo que tiene una actualidad tan magra, incluso catalogable de triste para los nostálgicos de los buenos viejos tiempos.

El club optó por apelar la resolución y todo parece indicar que pretenden llegar hasta las últimas instancias para defender el patrimonio del club. Es decir, están dispuestos a llevar el caso hasta la Corte Suprema de Justicia de ser necesario.

Rodrigo Palacio reclama una antigua deuda que mantienen con él y la gente no lo entendió. Sienten que algo se rompió. El idilio quedó en jaque, al igual que la entidad que lo catapultó al estrellato.

Posturas

Las páginas de oro de Huracán se encuentran opacada por los severos problemas de toda índole que lo atañen.

Uno de sus hijos pródigos lo pone entre la espada y la pared reclamando algo que le corresponde.

Pero son varios los interrogantes que se disparan con este caso y que divide aguas en lo que a tomar partido refiere.

¿Es verdaderamente necesario para el jugador cobrar el dinero? ¿O su reclamo responde a la pretensión de que le reconozcan lo que es suyo y se ganó en la cancha?

¿Debería tomar una postura más contemplativa con la institución? Más teniendo en cuenta el momento. El jugador alojado en la cima del futbol mundial y el club asfixiado en todos los frentes.

Desde ambas partes hay argumentos reales y dignos de ser considerados. El reclamo legalmente es correcto. Pero se le exige al jugador una suerte de moral considerativa. ¿Es justo pedirle esto?

Huracán de Tres Arroyos se había ilusionado con participar del venidero campeonato de transición del Federal "B". Sin descensos en este certamen y con distancias cortas para recorrer, era una buena oportunidad empezar el proceso de reconciliación con su historia. Pero con el juicio perdido y con el agujero que esto implica, sus dirigentes ya se dieron de baja antes de siquiera cursar el pedido de invitación.

Habrá que esperar cuanto menos al 2015 para ver el "Globo" de nuevo en acción en un torneo federal y gran parte de esta posibilidad correrá por cuenta de (¿Ex?) niño mimado de la casa, Rodrigo Palacio.

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