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ROMAN TRAJO OXIGENO

Telam


Por Tomas Fonseca

“La única manera práctica de jugar al fútbol…es jugar bien.” – Dante Panzeri.

Para el vigente torneo de la B Nacional, Argentinos Juniors conformó un equipo de lujo. Un plantel que sin lugar a duda sería la envidia de varios clubes de Primera División.

Los dirigentes del "Bicho" delegaron las riendas deportivas del operativo retorno a Claudio Borghi, el entrenador que supo sacarlos campeones del Clausura 2010. Las ilusiones se cimentaron en la repatriación de algunos de los hijos de la casa como Matías Caruzzo, el "Lobo" Ledesma y el fichaje estrella de Juan Román Riquelme. Completan este cuadro “deluxe”, refuerzos como Adrián Gabbarini, Cristian Alvarez, Juan Sabia, Martín Zapata, Diego Rivero y Gonzalo Castillejos, entre otros, junto a los jóvenes buenos jugadores surgidos del “semillero del mundo” como Nicolás Batista,  Nicolás Freire, Santiago Naguel, Gaspar Iñiguez y Juan Ramírez.

Considerando semejante crisol de nombres propios que están disponibles en La Paternal, sumado al formato del certamen, el cual reparte 10 ascensos entre sus 22 participantes al finalizar el semestre, todo daba a pensar que el regreso al circuito de oro sería rápido y hasta en cierto punto, medianamente sencillo.

A pesar del ruido y las luces del receso invernal en materia de contrataciones, es menester decir que luego de haberse disputado 10 fechas, el equipo no ha logrado refrendar ni las expectativas ni los pronósticos realizados en la previa del campeonato en donde emergía como candidato natural al título.

En la previa del partido de Argentinos Juniors contra Douglas Haig, en Pergamino, la continuidad del "Bichi" Borghi como entrenador estaba en duda. Era vox populi que solo un resultado favorable lo sostendría en su cargo. Y apareció el 10 para acallar los rumores. Aquel que el técnico se encargó de “mimar”. Aquel a quien le endulzó el oído para que se embarque en esta aventura y que representa cabalmente las ideas de fútbol que desea para su equipo. Fue victoria por 1 a 0 con gol de Riquelme y se logró capear el temporal, cuanto menos, momentáneamente.


Se ganó crédito con el triunfo, pero la magra cosecha de 14 puntos sobre 30 posibles producto de 4 ganados, 2 empates y 4 derrotas, genera un sabor amargo ineludible. La campaña debe mejorar. Con un rendimiento por debajo del 50% y con tan solo 5 goles a favor, las cosas pueden complicarse  la brevedad. La deuda no es solamente en lo numérico, sino también en lo cualitativo. El equipo no juega al nivel que uno se imagina cuando se lee la conglomeración de tantos jugadores de buen pie dentro de una misma alineación. El anhelo de poder reconciliarse con aquella rica historia de paladar fino es aún materia pendiente.

La clasificación a los cuartos de final de la Copa Argentina tras dejar en el camino a Gimnasia de La Plata (dieciseisavos de final) y Racing Club (octavos de final), fueron momentos destacados en el andar del semestre, pero se han convertido en secundarios con el presente no del todo positivo en la segunda división del fútbol vernáculo. De a ratos se ha podido ver buen juego. Pero son más espasmos que continuidades. Y también se trata más de arrestos o genialidades individuales que de construcciones colectivas.

Para la finalización de la B Nacional, quedan 11 fechas. Son 10 los partidos que le restan a Argentinos (debe quedar libre en una ocasión). Varios los equipos están separados por pocos puntos y no hay quien se baje de la posibilidad de ascenso. Hasta el más relegado, encadenando algunos resultados, puede entrometerse en la contienda. Dado esto, el “Bicho” debe elevar su expresión futbolística lo antes posible. Conseguir mejor engranaje y fluidez como equipo, hacerse fuerte desde el manejo de la pelota y buscar por esta vía abrochar uno de los pasajes a la elite del futbol argentino. No cabe otro objetivo para la actual temporada.

El "Formula 1" del Torneo Nacional coqueteó con chocar y perder a su conductor, pero el mismo supo maniobrar a tiempo y ponerse de nuevo en carrera. El desafío (con traje de obligación), es de ahora en adelante dejar atrás la irregularidad y los vaivenes, para con ello abrirle paso a la expresión del juego asociado e hilvanado y a los triunfos. Puede parecer una idea un tanto romántica entre tanto fragor resultadista, pero con los apellidos que hay en La Paternal, y con Riquelme como bandera y estandarte, es el mejor camino que pueden tomar para la obtención de importantes dividendos, mucho mayores que los conseguidos hasta ahora.

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