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CAMINO A VOLVER A SER, TALLERES AL NACIONAL

Foto: Telam




“Puedo aceptar el fracaso, todo el mundo fracasa en algo. Pero lo que no puedo aceptar es no intentarlo” – Michael Jordan.

Por Tomas Fonseca

El 13 de noviembre de 2014, Talleres de Córdoba perdía en Junín contra Unión de Mar del Plata el partido desempate que dirimía al equipo ascendido al Nacional B proveniente de la Zona 5 del Torneo Federal. Se lo tildó como un rotundo fracaso deportivo. Una desilusión profunda, un golpe durísimo para una institución inmensa del fútbol del Interior.

“El que abandona no tiene premio”
El panorama era tremendamente oscuro. Pero lejos de quedar paralizado ante esta realidad, se decidió redoblar esfuerzos y esperanzas. Tras diez años de gerenciamiento, el club volvió a ser de los socios y se eligió a Andrés Fassi como presidente.  La misión: Reconstruir, perseverar, intentar. Repensar, achicar el margen de error y devolverle a Talleres el brillo que supo tener no hace mucho tiempo atrás.

En este lineamiento, es menester mencionar a sus hinchas. Estaban dolidos, tristes, enojados, con lagrimas de bronca e impotencia. Más no derrotados ni alejados del equipo de sus amores. Los momentos grises que les ha tocado atravesar, generaron un proceso de pertenencia digno de destacar. En la mala, la identidad afloró con fuerza y se marcó más a fuego.

Entonces, la incipiente y nueva estructura deportiva, económica y administrativa que iba llegando al club, encontró un respaldo, un fervor y un apoyo imponente. La convergencia entre renovación institucional y el acompañamiento positivo de su gente, a la postre, traería grandes réditos.

Federal 2015, Torneo kilométrico y de largo calendario
En la previa del certamen, por historia, presupuesto, plantel, caudal de hinchas y cuerpo técnico, Talleres de Córdoba era considerado uno de los candidatos naturales para ser campeón de la categoría y ascender. Su gran desafío, además de refrendar este pronostico, era poder lidiar con el fallido intentó de la temporada anterior y la presión que eso generaba. Solo los buenos resultados desde el inicio lograrían quitar las exigencias desmesuradas y ahuyentar los viejos pero recientes fantasmas. Y lo logró con creces.

Talleres integró la Zona 2 en la fase de grupos. La misma la compartió con Defensores de Villa Ramallo, Juventud Unida de San Luis, Unión de Villa Krause (SJ), Deportivo Maipú, Gutiérrez, 9 de Julio de Morteros, Independiente de Chivilcoy, Sportivo Las Parejas y Tiro Federal de Rosario.

Se adjudicó la zona con holgura y buen juego. Obtuvo 37 puntos en 18 partidos jugados, producto de 10 partidos ganados, 7 empatados y tan solo una derrota (en la fecha 14, ante Maipú, como local). Su efectividad fue del 68,51%. También hay otros datos que son elocuentes a la hora de mostrar su supremacía. A su escolta, Defensores (VR), le sacó 7 unidades de diferencia. Fue el equipo más goleador del grupo con 26 tantos (junto a Defensores) y el que menos recibió, 12.

Con esta campaña, logró acceder al Tetradecagonal, el mini torneo que reunió a los mejores 14 equipos de la categoría en pos de encontrar al campeón y primer ascendido al Nacional B.

Grandes contendientes, pesos pesados conformaron esta instancia. Defensores (VR), Juventud de San Luis, Unión Aconquija, Mitre de Santiago del Estero, Juventud Antoniana. Unión de Sunchales, Chaco For Ever, Gimnasia y Tiro, Sol de America de Formosa, Tiro Federal de Bahía Blanca, Cipolletti, San Martín de Tucumán y Deportivo Roca.

Este grupo tan complejo, la “T” lo sorteó con contundencia. Si bien tuvo que esperar hasta la última fecha para consagrarse, producto de la gran campaña del “Elefante” de Ramallo, sus cifras manifiestan que el título lejos estuvo de ser un fruto del azar. 

De 13 partidos disputados, ganó 9 y empató 4. Sacó 31 unidades. No conoció la derrota, algo no menor en un torneo donde jugar de visitante es difícil e incluso hostil. Tuvo una efectividad del 79,48% y le tocó recorrer 9840 kilómetros. Anotó 22 goles (segundo elenco más goleador de los 14) y solo concedió 8, valla menos vencida.
El equipo cordobés fue campeón de punta a punta. En total jugó 31 partidos, con 19 triunfos, 11 pardas y una sola caída. 68 puntos de 93 posibles y un 73,11% de rendimiento. Números que abruman, números que concuerdan con el galardón obtenido.

Los protagonistas
El gran hacedor de esta maquina de sacar resultados fue Frank Darío Kudelka. El entrenador ya tenía en su palmarés la experiencia de haber ascendido a Primera con el “Tatengue” santafesino a mediados de 2011. Sumado a esto, su vasta trayectoria en equipos como Boca Unidos de Corrientes, Instituto de Córdoba y Huracán, le daban el sustento para comandar un equipo de altas pretensiones. Logró armar un plantel demoledor, con jugadores muy reconocidos.

Los nombres no siempre aseguran el éxito, pero en esta ocasión, los apellidos demostraron y estuvieron a la altura de las circunstancias. Fueron puntos destacados el arquero Lucas Ischuk, los defensores Nelson Benítez, Adalberto Goiri (2 goles), Wilfredo Olivera (3 dianas), los volantes Santiago Raymonda, Juan Pablo Francia (1 anotación), Ezequiel Barrionuevo (7 goles) e Ivo Chávez (4 tantos) y los delanteros Javier Velazquez (6 dianas) y Eial Strahman (14 goles).

Y también fueron piezas importantes, entre otros, Aldo Araujo (3 tantos), Lucas Bovaglio (gol a Aconquija en la ante última fecha) y Victorio Ramis (anotación de ascenso contra Sol de America en la última jornada, entrando de cambio, además de 3 tantos en el campeonato).

El cuarto elemento
Se dice en el fútbol que para coronar grandes objetivos, las tres “patas”, dirigencia, cuerpo técnico y jugadores tienen que estar en la misma sintonía. Esta vez, hubo un agregado en la formula. Un cuarto ingrediente insoslayable a la hora de observar el 2015 de Talleres: sus seguidores.

Prácticamente cualquier adjetivo calificativo quedaría pequeño en comparación con lo que demostraron. Empuje, apoyo, fidelidad. De local llegó a meter 55 mil almas. Una cifra inmensa, no solo para el Federal, sino también para el futbol argentino. Y fue un suceso que resonó a nivel mundial, puesto que casi ninguna institución de tercera división puede jactarse de semejante convocatoria. Incluso sus hinchas forzaron en varias provincias el tener que albergar parcialidad visitante a pesar de la prohibición. Actualmente cuenta con aproximadamente 25000 socios, lo que demuestra un síntoma de enorme identificación y que por añadidura genera un recurso económico genuino y de importancia para las arcas de la institución.

Ascendió Talleres. Empezó la reconciliación con la propia historia. Aquel que supo ganar la Copa Conmebol en 1999 (único equipo de los indirectamente afiliados a AFA que lo logró un certamen internacional) y que disputó la Mercosur 2001 y la Libertadores 2002, está en el camino de regreso. Se apunta a la Primera División en 2016. Ya dio un paso, que el mundo “tallarín” anhela que sea el primero de muchos más.







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