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EN EL ULTIMO SUSPIRO



Bajo una contínua lluvia se abrió la 9na fecha del torneo de transición de la Primera B Metropolitana, en la que UAI Urquiza visitó al Dvo Riestra en la tarde de viernes. Fue empate en 1 en el “Guillermo Laza” en un encuentro que tuvo sus emociones al final, con los goles de Gonzalo Bravo para el local y Eduardo Scasserra para los de Villa Lynch en tiempo de descuento, y que marcó el debut en la dirección técnica del Furgón del experimentado Roberto Marcos Saporiti.
La tormenta anunciada para la noche quiso ser de la partida en el Bajo Flores y casi no permite que rodara la pelota en el estadio del Blanquinegro.
Pero el césped aguantó bien y tanta expectativa por ver nuevamente al frente de un equipo de primera a un hombre con la trayectoria de Roberto Saporiti, se vio reflejada en el campo de juego con los 22 protagonistas dispuestos.
Claro está que el clima pasó su factura, y no fue un primer tiempo de juego atildado y de pelota al piso el que brindaran ambos equipos. Mucho balón por los aires, que cuando circulaba por abajo se deslizaba rápidamente y dificultaba que los habilidosos (Bravo en Riestra, Suárez y Viegas en el Furgón) pudieran sacar diferencias. Aún así, la visita era un poco más ordenado y tuvo algunas ocasiones con remates desde fuera del área, primero de Seijo y luego de Suárez, que llevaron algo de peligro.
Pero sin dudas, lo mejor del partido iba a llegar en la segunda etapa. El trámite seguía siendo parejo y en largos pasajes, la lucha le ganó al fútbol. Pero UAI Urquiza parecía más “armado” para ganarlo. Así lo entendió su técnico, que mandó a la cancha al uruguayo Jonathan Soto Da Luz, para meterlo entre los centrales y ganar profundidad en cada ataque. Y justamente fue el grandote número 18 quien tendría en sus pies la apertura del marcador a los 28’, luego de bajar magníficamente la pelota con el pecho. Pero el muy buen arquero que es Carlos Morel, ahogó el grito de gol con un manotazo extraordinario y empezó a convertirse en figura. Y porque el fútbol es así de apasionante, cuando los de Saporiti eran más que su rival, en la réplica de esa jugada, el mejor del local, Gonzalo Bravo, definió con justeza un contragolpe letal de los de Nardozza en una de las pocas llegadas del segundo tiempo.
El golpe anímico fue muy fuerte, pero los furgoneros no bajaron los brazos y en ello residió su mayor mérito. Ni siquiera cuando a los 44’ nuevamente Morel se jugó la vida sobre la pelota y de nuevo le tapó el gol a Soto Da Luz. La jugada siguió y cuando todos ya pensaban que no era el día del Furgón, el ingresado Elías Zapata remató cruzado y esta vez Morel manoteó el balón pero le dejó servido el gol a Scasserra, que entró con toda la furia para poner justicia al marcador.

Por Pablo Zaccagnini / Prensa Uai Urquiza

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