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Ascenso Retro: Chacarita 1999

Foto: JoseCarluccio.Blogspot.Com

Por Tomas Fonseca

De tiempo somos. Somos sus pies y sus bocas. (…) Las bocas del tiempo cuentan el viaje.” – Eduardo Galeano.


Es la época del gobierno de lo efímero y lo fugaz. Donde lo vertiginoso manda y el hoy, con su fragor, borra el ayer. En este contexto, es necesario, a modo de resistencia y en pos de buscar algo distinto, ir al pasado. Regresar al pretérito, a ese lugar que nos devuelve cierta pausa y tranquilidad, y que a su vez nos permite contemplar, analizar e indagar sin exigencias del reloj.

En este sentido, el viajar en la memoria nos invita a recordar al Chacarita Juniors de la temporada 1998/1999. Equipo que ganó el ascenso a Primera División.

El torneo

En el campeonato 1998-1999 de la B Nacional participaron 33 clubes, los cuales fueron divididos en dos zonas: Interior y Metropolitana.

De estas zonas, clasificarían los dos primeros de cada grupo para disputar un cuadrangular final que consagraría al campeón de la categoría y primer ascendido. El resto de los equipos jugaría por el segundo ascenso, excepto los cuatro que perdieran la categoría (a la postre Atlanta y Estudiantes -BA- por lo metropolitano y Douglas Haig de Pergamino y Huracán de Corrientes por el interior) y un equipo de la zona Metropolitana (Los Andes).

El campeón fue Instituto, que le ganó la final del cuadrangular a Chacarita Juniors. Pero lejos de esta derrota hundir el proyecto de subir a Primera, fue la puerta que abrió el deseo de revancha, el preámbulo a la gesta histórica que estaba por venir. A partir de las heridas, el “Funebrero” logró tener revancha al adjudicarse el Reducido y obtener un boleto a la élite del fútbol vernáculo.

Escalones a la gloria

“Chaca” quedó primero en la Zona Metropolitana. Firmó una muy buena campaña de 63 puntos en 32 partidos, producto de 19 triunfos, 6 empates y 7 derrotas, obteniendo 65,62 % de rendimiento y aventajando por 6 unidades a su escolta, Arsenal. Además de la cuestión numérica, es menester señalar que logró este trayecto numérico contra rivales de gran talla como All Boys, Quilmes, Nueva Chicago, Tigre, Banfield, Deportivo Morón, Atlanta, entre otros.

Accedió al Cuadrangular Final. En semifinales tachó a Atlético Tucumán (2-2 en el global, y avanzó por ventaja deportiva) y lo ya mencionado anteriormente, caída ante Instituto en la final (1-3 en el global). Producto de esto, Chacarita se siembra en cuartos de final del Reducido por el segundo ascenso.

En esa instancia dejó en el camino a Tigre (1-1 en el global, y pasó por ventaja deportiva). En semis borró a Defensa y Justicia (4-2 el marcador total) y en la final, el punto de ebullición, venció a Juventud Antoniana de Salta.

Tras lograr un 1-1 en su excursión por tierras salteñas, la expectativa era total. La empresa no era sencilla, pero por la ventaja deportiva, un empate como local le daba el boleto a la gloria.

El 24 de julio de 1999, en el colmado estadio situado en Villa Maipú, San Martín, se refrendaron todos los deseos, los sueños, los anhelos y los méritos deportivos que había hecho el equipo a lo largo del año. El 1-0 de Sergio Bustos fue suficiente para que el pueblo funebrero explote de alegría y pueda sentirse nuevamente de Primera tras 13 años en el ascenso (con un paso incluido en la B Metro).

Los arquitectos y sus obreros

Desde el banco de suplentes, el que salió en la foto del festejo final fue Héctor “el Chulo” Rivoria, pero mucho tuvo que ver también “Mostaza” Merlo, que dirigió al equipo en la primera parte del certamen. Quien supo años más tarde, en 2001, sacar campeón a Racing tras 35 años de sequías, había recibido una oferta de Nacional de Medellín de Colombia y emigró. Gran mérito de Merlo en la génesis del equipo y aún más el de Rivoira en darle continuidad a la senda ganadora, introducir su impronta y coronar con un ascenso.

En cuanto a los jugadores, los que desde el verde césped fueron edificando cimiento a cimiento, hay mencionar nombres de enorme envergadura, como Vivaldo, garantía de seguridad y liderazgo bajo los tres palos, Pagés, Schiavi,, Boujón, Sciacqua, Rivero, Bustos, el uruguayo Alex Rodríguez, con su talento y desequilibrio como banderas, Abalos, el “Tweety” Carrario. Todos pilares fundamentales de esta página de oro del conjunto Tricolor y he incluso varios de ellos ubicados en el olimpo de la idolatría funebrera.

Nos retrotrajimos al ocaso del siglo XX. Miramos y nos sumergimos en la profundidad de un hito futbolístico merecedor de ser destacado, admirado y contado. Años idos, pero que siempre tendrán vigencia y esplendor si nos permitimos entrar en el otro lado del tiempo. No como reliquias de museo, sino historia hecha presente, en plena vigencia y como basamento de la actualidad.

Una huella como el ascenso del 99´ es imborrable. Cambió el curso de los acontecimientos y de la historia para Chacarita, pero además tuvo la virtud de generar un sentimiento de admiración para los espectadores externos, para los no identificados con los colores rojo, negro y blanco. Trascendió la esfera de un club, para quedar para siempre en la retina de todos los que nos ilusionamos y emocionamos con este deporte todos los días.



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No te pierdas la nota exclusiva a Jorge Vivaldo recordando a Chaca del '99.

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