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Oasis en el desierto


Por Matias Colinas:
@cdmatias

Deportivo Morón logró tres puntos clave al vencer por 3 a 2 a Defensores de Belgrano y toma aire en una tabla de posiciones que lo encuentra sumergido en el fondo del mar. Por su parte, los del bajo Belgrano desperdiciaron una buena chance de levantar cabeza ante uno de los peores del torneo.

Hablar de Deportivo Morón y de Defensores de Belgrano significa referirse a dos equipos con rica historia en el ascenso. Con vasta cantidad de jugadores que vistieron las dos camisetas y con técnicos que han dirigido a ambas instituciones. Ayer protagonizaron un duelo a la altura de las circunstancias, con momentos de alta tensión dentro y FUERA de la cancha y con unmarcador final que perfectamente pudo haber sido otro.

Sin embargo, el presente muestra a uno peor que el otro: los locales, hundidos en la tabla de posiciones, habían perdido sus dos primeros partidos y la palabra promedio resonaba fuertemente en el estadio; por su parte, la visita venía de una amarga derrota en condición de local ante Platense y la tabla de posiciones lo mostraba en la mitad de tabla realizando una campaña totalmente fuera de las expectativas.

Cuando el partido apenas entraba en el primer cuarto de hora, Ariel Ortega conectó un centro desde la derecha para que el ex Boca Unidos ArturoVillasanti impacte de espaldas una volea que dejó enmudecido a todo el mundo en el oeste. A partir del gol, el visitante manejó la pelota a gusto y también los nervios de la parcialidad local: Gonzalez era el más movedizo, Ortega en su función de enlace jugaba simple y, a su vez, gozaba de los beneficios del dubitativo Bustos, quien estaba perdido en el mediocampo de Morón.
Sin embargo, la “b metropolitana” (y por qué no la primera) es una categoría en donde se impone aquel que concreta lo poco que genera y no tanto quien mejor juega. A los 22 minutos, DamianAkerman mandaba un centro desde la derecha para que Leonardo Iglesias ---con complicidad de Griffo-- anote su primer gol con la camiseta albiroja. Con un Ortiz sumamente movedizo y con el empuje de la gente, a los 37 minutos Bustos vencía la resistencia de Griffo con una volea furibunda. Es tan impredecible y sorprendente el fútbol que Akerman pudo haber dejado a los locales 3x1 arriba, sin embargo su penal se estrelló en el travesaño.


El fútbol como lo es la vida suele ser el arte de lo impensado. Defensores pasó de estar cómodo en buena parte de la primera mitad a casi irse dos goles abajo; Bustos canjeó insultos por aplausos y el equipo terminó recibiendo un cálido aplauso como hacía rato no se oía en el Francisco Urbano. Los 45 minutos restantes dejaban como incógnita si el gallose dedicaría a aguantar la victoria parcial o bien si iría en búsqueda de un gol más.

Casi como una repetición de lo que fue el primer tiempo, Defensores de Belgrano estuvo a punto de empatar pero el tiro libre de Ortega se estrelló contra el travesaño. Morón seguía mostrando las mismas flaquezas por el sector derecho, Iglesias estaba a años luz del área y ni Rodas ni Ortiz podían tener la pelota. El segundo tiempo transitaba irremediablemente por el letargo, los dos equipos estaban apagados; sin embargo, el cimbronazo llegó a los 26 minutos tras una jugada que inició y cerró Akerman abajo del arco tras una gran tapada de Griffo a Martinez.

Morón pudo haberlo liquidado en la jugada siguiente mediante Gerardo Martinez, (ingresó por Viturro), quien desperdició un mano a mano con un remate de zurda muy desviado. A partir de allí, para Morón comenzó una película de terror: Ortega, a través de un penal inventado por Lamolina, puso a Defensores a un gol del empate y, de no ser por el eterno Migliardi (figura como en cada partido de su equipo), pudo también haber empatado el partido con una volea que se estrelló en el pecho del uno. Llegó el pitazo final y el alivio para las 5.000 almas que durante algo más de 90 minutos pasaron de vivir una pesadilla a un sueño casi sin escalas.

Para los del norte de Capital Federal, esta es su segunda derrota consecutiva con un nivel de juego bastante pobre. Para el gallo haber dejado puntos como local hubiese sido un golpe durísimo de afrontar. Con una situación económica/financiera deleznable, con una interna dirigencial que tiene historias nuevas a cada día y con un equipo que parece destinado al descenso inevitable, los dirigidos por Daniele encontraron un oasis en el desierto. Un desierto que cada día se pone más caluroso…

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