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Bebamos de las copas lindas



La Columna de Tomas Fonseca:
@tomfonseca


Torneo nuevo, historias nuevas, o más bien, relatos que emergen desde lo mas profundo de nuestro fútbol y de nuestro país. La Copa Argentina es una gran correa de transmisión de romanticismos y de sueños de amateur que, en este deporte de pies rentados, ya parecían haber muerto.

La lucha del débil contra el poderoso, donde casi siempre el corazón de los hinchas neutrales esta del lado del mas humilde, se concretiza partido a partido. El sueño de la gesta épica y heroica esta a la vuelta de la esquina. Las distancias se achican, los títulos y las trayectorias quedan de lado y simplemente veintidós los que dirimen si, el capital simbólico de los equipos grandes se ratifica, o bien, vuela por los aires. En 90 minutos, y si no se pudo, en los penales, se puede gestar una hazaña de enorme magnitud para la historia de los clubes pequeños. Barracas Central (Primera B) eliminando a Lanús (Primera División), Excursionistas (Primera C) sacando a Huracán (B Nacional), Atlético Policial de Catamarca (Argentino B) echando a Instituto (B Nacional), Sarmiento de Junín (Primera B) apartando a Colón (Primera División), y Deportivo Merlo (Hoy B Nacional, hace un ratito Primera C) excluyendo a Estudiantes de La Plata (Primera División), son claros ejemplos de la posibilidad que este campeonato brinda. A la puerta del gran golpe quedó Santamarina de Tandil (Argentino A) al perder por penales con Boca Juniors (Primera División). Igualmente el equipo tandilense nos dejó una historia para contar y disfrutar.

Hay varias cuestiones a mejorar si se pretende darle continuidad al torneo. Son situaciones a solucionar que clubes de Capital y Gran Buenos Aires que no poseen grandes convocatorias jueguen entre semana, de noche y en sedes lejanas (exceptúando a los conjuntos denominados “grandes”), que los equipos presentan alineaciones suplentes, desajustes en el calendario y la televisación.

El gran atractivo de la Copa Argentina reside en que sitúa en primera plana a aquel fútbol romántico y plagado de historias mínimas, que el vértigo del súper profesionalismo ha tapado e ignorado. Celebro la irrupción de este certamen dentro de la monotonía de nuestro futbol como así también espero que no quede en un simple espasmo de apertura e igualdad, y logre trascender en el tiempo.

Tomas Fonseca
Jugador de Colegiales
Estudiante de Comunicación Social en UBA

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