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Tomala vos, damela a mí


Por Tomas Fonseca:
@tomfonseca
LA COLUMNA


Clubes grandes e históricos, con pasados en primera división y otros con menos trayectoria, pero con iguales ilusiones de ascenso, conforman la atrapante pero irregular Primera B Metropolitana.

Si bien desde el comienzo del torneo se vislumbró qué equipos pelarían por el ascenso directo a la B Nacional, ninguno de los que se encuentra en esta posición de privilegio pudo ser líder de la categoría de manera absoluta, sostenida en el tiempo y sin atenuantes.

El sube y baja es la constante que signa la cima del certamen. Han pasado por el liderazgo: Sarmiento de Junín, hoy líder con 62 puntos; Estudiantes de Buenos Aires, escolta con 61 puntos; Colegiales tercero con 60 puntos, y Brown de Adrogué, arrasador en las primeras 10 fechas y en el presente, con 56 puntos, algo mas relegado pero expectante. En diversas oportunidades, cada uno de estos clubes tuvo su chance de adueñarse del primer lugar y mirar a todos desde arriba. Pero ninguno logró capitalizar las posibilidades que se fueron suscitando. La paridad y la irregularidad en la lucha por el título marcan el andar de la tercera categoría del futbol de nuestras latitudes aun que, no hay que desconocer que son campañas que a nivel estadístico son dignas de aplaudir.

La alternancia y la inestabilidad son cuestiones también extensibles entre aquellos equipos que pelean por ingresar al “reducido”. Chicago, Platense, Comunicaciones, Los Andes y Villa San Carlos, si bien han acumulado un interesante caudal de puntos que los ubica cómodamente en puestos de G8, nunca terminaron de despegar ni futbolística ni numéricamente como para poder meterse de lleno en la disputa por el campeonato y lentamente, en el discurso y en el campo de juego, se van conformando con dirimir un ascenso por la dura vía del reducido-promoción.

Esta temporada de la Primera B Metropolitana nos deparó muchas intermitencias y cambios, donde la regularidad es una cualidad que brilló por su ausencia, pero que a la vez hizo que el torneo sea interesante y atractivo.

En las 14 fechas que faltan (42 puntos en juego) y con el panorama tal como esta dado, las claves pasarán por no dejar puntos como local e intentar sumar lo más posible de visitante. Pero más allá de esto, será nodal la asertividad y el oportunismo de los diversos equipos para sumar puntos cuando los rivales directos dejen puntos en el camino, tanto en la búsqueda del título como en la obtención de puestos por el reducido.

Quien logré aprovechar esos momentos de errores ajenos, podrá sacar la mínima diferencia que lo catapulte a obtener los objetivos trazados.

Tomas Fonseca
Jugador de Colegiales
Estudiante de Comunicación Social en UBA

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